Os cuento esto porque me sirve para sacar de nuevo a la palestra el juego que dan los papelitos que voy repartiendo por la calle dando noticia de las funciones. 
Conocí a la directora de este programa así. Fue el último día que tuvimos función el la Triángulo. Iba yo para el teatro cuando me acerque a ella, sin conocerla, a darle el papel. Me dijo que ya tenía entrada para ir a ver el espectáculo que daban en el teatro Valle Inclán, pero que tenía muchas ganas de venir a ver protAgonizo (le habían hablado del espectáculo) y de hacer un reportaje sobre él para emitir en su programa. Como terminábamos ese día no pudimos hacerlo pero me dijo que estaría pendiente y que si se reponía lo haríamos. Yo no tomé su teléfono ni nada, pero ella nos ha localizado ahora.
De muy diversa índole son los encuentros que se producen con esta acción; muchos de ellos entrañables, curiosísimos, sorprendentes... Hay también quien te trata con absoluto desprecio, pero son las menos. La mayoría de las veces me regalan con una sonrisa. Esto me pone muy contenta, ver que mayoritariamente tenemos ganas de sonreírnos. El otro día a un chico ¡¡¡le salió repentínamente darme un beso en los labios!!! Ayer me encontré, también cuando repartía, con una vieja amiga que no veía desde la adolescencia. No nos reconocimos en un principio físicamente; fue por el papel: su hermano había oído hablar del espectáculo. Dentro de un rato salgo a la calle con los papelitos en el bolsillo. Ya se están imprimiendo nuevos encuentros.
1 comentario:
Mi reino por un caballo , es el nombre del programa que aniquiló a la mandrágora y que trata a los espectadores como adolescentes.Mucha sabiduría teatral tendrán estas gentes que lo hacen,digo yo.A ver como te lo vas a montar con tus dos rombos...Enhorabuena,ya han tardado en encontrarte ¿no?
Ah!es que la gente está muy liada,sí.
No busques más al público,aunque no esté,ya lo has encontrado.
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