protAgonizo es un monólogo escrito, dirigido e interpretado por Ester Bellver. Se estrenó en octubre del 2009 en Aretxabaleta (Guipuzkoa). En Madrid tuvo una gran acogida repleta de prórrogas y reposiciones. Saltó de una a otra sala alternativa (Montacargas, Triángulo y AZarte) manteniéndose tres años consecutivos en cartelera. En noviembre del 2011 se presentó en la sala Princesa del Teatro María Guerrero (Centro Dramático Nacional) donde también se prorrogaron sus actuaciones. Ha pasado por Palma de Mallorca, Ciudad Real, Segovia, Asturias, Murcia, Granada, varias ciudades del País Vasco, Cádiz, Barcelona, Valladolid, Sevilla, Palencia, Puertollano, Zaragoza, Albacete, Valencia, Zamora..., y en el ámbito internacional por Buenos Aires. Continúa en gira.

ESPECTÁCULO RECOMENDADO POR LA RED NACIONAL

lunes, 6 de diciembre de 2010

Escenario público

Esta foto la saqué ayer antes de que llegara el público.Ayer vinieron 69 personas. Que sean las tres últimas funciones en Triángulo y que es puente, parece que animó bastante al público a venir. Fue una función llena de improvisación: una persona necesitaba ir al baño en medio de la función y no encontraba la salida. Le invité, entonces, a que entrara al servicio del camerino. Esto fue como salvarle la vida. Numerosos chistes brotaron de esa situación. Cuando estas cosas ocurren son un regalo. El público se lo pasó muy bien durante todo el espectáculo, el cual estaba envuelto por una especie de halo mágico gracias a la música de la lluvia que bañaba a ratos el tejado del teatro. Otra cosa bonita a destacar es que había dos niñas de unos 9 años viendo la función. Fue una delicia descubrirlas cuando bajé al patio de butacas en la escena que lo hago. Al finalizar las ví que aplaudían muy sonrientes. Instintivamente se me ocurrió parar los aplausos del público y pedir que se los dedicáramos a ellas. Avergonzaditas, pero contentas, se miraron entre ellas,...¡más guapas!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Ester,
Hace ya un tiempo mientras estaba en un paso de peatones, supongo que absorto en mis pensamientos, esperando el cambio a verde, una mujer me abordó "toma, esto es de un espectáculo que estoy haciendo", me dijo con una sonrisa; y tal y como vino se fue. Sin tiempo para más que esbozar una sonrisa y balbucir algo observé como se marchaba y repetía el proceso con otros transeúntes. En mi mano había un pequeño rectángulo de papel. Y así me fui para casa, resuelto a investigar de qué espectáculo se trataba -aunque con sonrisa y voz tan cálida ya estaba vendido, claro- pero aun así he ido curioseando tu blog desde entonces. Me ha llamado la atención ir encontrándome tu rastro en mi vida cotidiana durante estas semanas: al ir a hacer la compra, a dar una vuelta, ¡incluso el otro día al ir al trabajo!; cada vez en un sitio distinto. Este domingo, por fin, he ido a ver tu espectáculo, que ya tenía muchas ganas (bueno, eso y la sensación de que los próximos dos rombos y triángulo me los encontraría en la puerta de casa jajaja).
A mí también me tocó un poco la improvisación esa noche: me dieron una butaca repetida y un chico del personal de sala me colocó en el que en sus palabras era "el mejor sitio de la sala". Y muy contento quedé con el cambio, que fue para mejor (si hasta podía estirar las piernas, que es un lujo hoy en día oye). Si no te importa me quedaré la foto que has puesto como recuerdo.
Me encantó, me lo pasé muy bien (sublime el momento de aquel señor que quería ir al váter). También fue un bálsamo para la mente. No sé cómo te sentirás ahí abajo, pero supongo que ha de tener algo muy especial: mirar a un grupo de rostros indefinidos que a su vez te observan y que se reflejan en ti. Esa suerte de comunión entre auditorio e intérprete, porque uno se refleja en las cosas que dices: unos en unas; otros en otras, pero tú transmites sin pretensiones. No por tu desnudez física, que es lo de menos (¿qué hay más natural que un cuerpo desnudo?), sino por tu desnudez de espíritu, de psique; que está en otro lugar, que cuando se consigue, da una sensación de libertad y bienestar, de ligereza de equipaje y un calorcillo interno tan bueno ¿verdad?.
El estar a gusto con uno mismo: ¡vaya que sí!. Y se nota. La plenitud.
Bueno, que te suelto aquí un ladrillazo jaja.
Muchas gracias por tu autenticidad y un saludo.
Carlos

Rotura Producciones dijo...

¡Qué alegría de ladrillazo!