protAgonizo es un monólogo escrito, dirigido e interpretado por Ester Bellver. Se estrenó en octubre del 2009 en Aretxabaleta (Guipuzkoa). En Madrid tuvo una gran acogida repleta de prórrogas y reposiciones. Saltó de una a otra sala alternativa (Montacargas, Triángulo y AZarte) manteniéndose tres años consecutivos en cartelera. En noviembre del 2011 se presentó en la sala Princesa del Teatro María Guerrero (Centro Dramático Nacional) donde también se prorrogaron sus actuaciones. Ha pasado por Palma de Mallorca, Ciudad Real, Segovia, Asturias, Murcia, Granada, varias ciudades del País Vasco, Cádiz, Barcelona, Valladolid, Sevilla, Palencia, Puertollano, Zaragoza, Albacete, Valencia, Zamora..., y en el ámbito internacional por Buenos Aires. Continúa en gira.

ESPECTÁCULO RECOMENDADO POR LA RED NACIONAL

domingo, 24 de octubre de 2010

para ser recordados

Estos días en San Sebastián han sido entrañables. Todo el equipo del Teatro Victoria Eugenia, desde su programador hasta cada uno de sus técnicos, pasando por producción, prensa, seguridad, limpieza..., han sido un encanto y nos han colmado de atenciones. Llegamos el martes por la tarde para hacer la descarga; el miércoles fue la rueda de prensa, a la que acudieron muchos medios de comunicación que se encargaron de difundir la noticia de nuestras actuaciones en radio y prensa, lo cual ayudó mucho. Las funciones fueron el jueves y el viernes a las 21 en la Sala Club, sala en la que hasta ahora se venían representando solo espectáculos amateur. Con protAgonizo se inicia una nueva etapa en esta sala que pretende acoger a partir de ahora espectáculos profesionales innovadores y de pequeño formato que se complementen con los grandes montajes que habitualmente se presentan en la sala grande del Teatro Victoria Eugenia. Había un poco de miedo de que no acudiera público puesto que hasta ahora no estaba creado, ya me previnieron que ésta era la primera tentativa para ver cómo funcionaba la iniciativa. La sorpresa es que ha ido muy bien: el primer día tuvimos 80 de público y el segundo 120 (aforo completo). Después de la función del viernes se hizo un coloquio, también quería el teatro probar si este tipo de actividades despertaba interés. Se quedó más de la mitad del público y resultó muy ameno y divertido, con lo cual fue otro logro. Para colmo he comido de maravilla allí todos los días y nos ha hecho muy bueno. Ahí quedan esos días para ser recordados.

Os recomiendo algunos restaurantes por si os dais un garbeo por allí y queréis deleitaros con el arte culinario:
Restaurante Gandarias: C/ 31 de Agosto, 23 (Zona vieja)
Restaurante Kaskazuri: Salamanca pasealekua, 14 (cerquita del teatro, frente al mar)
Restaurante Laia. Arkolla auzoa 33. Esto está en Hondarribia, un pueblo que está cerca de Irún: es una bonita excursión si tenéis coche. El restaurante está en un caserío reformado en medio de las montañas. Se come delicatesen a muy buen precio. Aquí os pongo una foto con un bacalao de vicio que yo me comí; sirva para la muestra este botón.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Ester:
La semana pasada estuve en San Sebastián viendo tu actuación de "Protagonizo". Me encantó, de veras... todos tenemos recuerdos en nuestra mente de nuestra infancia... y creo que todos nos vemos en la obligación de soltarlo... lo que no entendí bien, es el porqué de salir desnuda, me lo podrías explicar por favor?

Por otro lado, ya lo siento pero me tuve que ir nada más terminar la actuación porque tenía que trabajar, y me podrías decir las preguntas o de qué se habló y se comento posteriormente por favor?

Un saludo. Aitor Pérez

Rotura Producciones dijo...

Rotura Producciones dijo...
Pues entre otras cosas salió ese tema: el de la desnudez. Yo, los tres primeros días de ensayo me sentía muy creativa y no hacía más que poner ideas y cosas. Al cuarto día me dí cuenta de que aquello no funcionaba. En un acto reflejo me desnudé y me dije, aquí no va a entrar nada que no sea necesario. Llegó el día del estreno y seguía en las mismas, desnuda y sin saber de qué vestirme; de cualquier forma que me vistiera iba a cobrar un significado y yo no quería o no podía dárselo. Entonces así se lo expliqué al público tanto en el ensayo general, como en las primeras funciones antes de comenzar la representación, explicándoles que si les parecía mal o no querían/podían soportar verme desnuda que podían marcharse, que yo lo comprendería. El resultado fue que el público que lo veía me decía que a los dos minutos de la función el espectador se olvidaba por completo del desnudo. Sin embargo si he tenido problemas a la hora de que se programe el espectáculo. Muchos programadores me ponían objeciones y me sugerían hacer una versión vestida, considerando que era muy fuerte presentarlo así a su público. Eso fue lo que me hizo darme cuenta de que tenía mucho sentido salir desnuda, comprendí que el desnudo tiene un significado lleno de connotaciones pecaminosas, obscenas, tabúes, etc. El reto de liberarlo de todo eso, de atacarlo, me parecía que merecía mucho la pena, aún a riesgo de que no lo programaran fácilmente. Todos hemos nacido desnudos, así vivíamos en el paraíso antes de ser expulsados. Pero el desnudo para mí es lo menos importante de este espectáculo, yo no le doy importancia, no me siento desnuda, es como si fuera vestida de desnudo o como si estuviera en una playa nudista. Lo curioso es que antes de esto me pasé la vida rezando para que no me mandara nunca un director quedarme desnuda en el escenario y ahora yo solita voy y me plato así. Para mí, por tanto, también ha sido liberador. Además se habló en el coloquio del proceso vivido antes de estrenar el espectáculo y posterior. Besos, e.