Mientras estaba montando esta mañana pensaba en todas esas cosas; veía las marcas de cinta aislante negra pegada en el suelo que puse allá por noviembre, cuando estrenamos, para indicar el lugar donde se colocan los espejos. En las navidades cortamos tres semanas las actuaciones ya que la sala dedica toda su programación en estas fechas a los infantiles. A la vuelta seguían allí, mimetizadas con el suelo, también negro, sin que nadie se hubiera percatado de su presencia y las hubiera arrancado, resistiendo con su frágil pegamento de la china a las caricias tentadoras de la fregona también china, esperando el regreso de sus queridos espejos mientras jugaban a ser alfombra de otros cuentos. El sábado, cuando terminemos la última representación, a la cual los cómicos llamamos 'la penúltima', las marquitas quedarán allí esperando el regreso de sus queridos espejos mientras son seducidas por las caricias de la fregona china y jugando a ser alfombra de otros cuentos.

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